Romántico
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Marco conceptual básico
La encuadernación romántica constituye una reacción frente al rigor formal del neoclasicismo. En España tuvo su apogeo entre los años 1840 y 1855, coincidiendo con el reinado de Isabel II.
Durante este periodo se otorga mayor protagonismo al uso de planchas decorativas, en detrimento de la rueda y de los pequeños hierros.
La ornamentación se realizaba con planchas estampadas, que podían cubrir la totalidad de la tapa, situarse en el centro o disponerse de manera simétrica en los ángulos, unidas entre sí mediante varios hilos.
Es frecuente el empleo del mosaico con pieles de diferentes colores, recurso que aporta riqueza cromática y textura a la superficie encuadernada.
En ocasiones, las decoraciones se realizan sobre materiales textiles como el terciopelo o el moaré, lo que contribuía a reforzar el carácter ornamental y suntuoso del estilo romántico.
La encuadernación a la catedral es una variante del estilo romántico inspirada en la arquitectura gótica, cuyos elementos —rosetones, vidrieras, arquerías y fachadas— se reproducen en las tapas mediante grabados o planchas estampadas que suelen cubrir gran parte de la tapa o disponerse en composiciones simétricas. En algunas encuadernaciones encontramos una nota de color en forma de mosaicos, que podían ser pintados o estampados con pieles de vivos colores.
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