Patrimonio Mundial e impacto local. Efectos de la inclusión en la Lista
Libertad Troitiño Torralba
PH Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, ISSN: 2340-7565, n. 107, 2022, p. 84-104
Este artículo persigue el objetivo de recoger tanto los pros como los contras, de la inclusión de los bienes en la Lista del Patrimonio Mundial sobre el contexto local en sus múltiples dimensiones: económica, social, funcional, ambiental, etc. La Convención del Patrimonio Mundial de 1972 nació con el objetivo de proteger aquellos bienes culturales considerados de importancia para la humanidad, todavía 50 años después sigue vigente. La autora, señala que el documento, es una radiografía de la actualidad resumida en apenas cuatro líneas de los párrafos introductorios de este mismo: “Constatando que el patrimonio cultural y el patrimonio natural están cada vez más amenazados de destrucción, no solo por las causas tradicionales de deterioro sino también por la evolución de la vida social y económica que las agrava con fenómenos de alteración o de destrucción aún más temibles” (UNESCO 1978). Nos muestra que debido a los tiempos difíciles que estamos viviendo, es necesario construir nuevos métodos para pensar, planificar y gestionar los territorios patrimoniales, sobre todo, porque en la actualidad manda el ritmo frenético que podemos observar en el avance de las tecnologías que ayudan también en la evolución de las sociedades. El texto señala que, a día de hoy, todavía existen desequilibrios entre los cuáles encontramos: la distribución geográfica donde Europa y América del Norte siguen siendo las regiones que concentra prácticamente la mitad de las inscripciones; el número de bienes de acuerdo con la tipología, predominando los de carácter cultural, frente a los naturales y los de patrimonio mixto; el reparto injusto de los beneficios que urge revertir por el bien social y la sostenibilidad territorial; el diálogo que debe mejorar entre los agentes implicados para que las decisiones que se tomen reflejen el control social y local de este cambio que se está reclamando; el requerimiento de nuevos instrumentos de análisis y unidades de gestión; y por último, la elaboración de estrategias, planes y proyectos deberían formularse para avanzar en la construcción de destinos patrimoniales integrados sostenibles reales.
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