Un acercamiento a las redes museísticas
Antonio Blanco Bellido
Revista de Museología, ISSN 1134-0576, n. 72, 2018, p. 9-17
Los museos se reúnen en redes con las nobles intenciones de aunar esfuerzos, de reducir gastos, de mejorar sus posibilidades de comunicación, de servirse de un asesoramiento técnico y de acceder a ayudas económicas. Un vistazo por los censos de museos muestra una realidad heterogénea y desigual en multitud de aspectos: titularidad, gestión, presupuestos, localización, etc. En este artículo se trata de establecer la jerarquización de las redes museísticas en España y cómo funcionan.
El primer referente sería explicar este proceso a nivel nacional, teniendo en cuenta los inicios de la Red de Museos de España creada a nivel estatal hasta nuestros días. A nivel autonómico se repite generalmente el esquema estatal que se daba en 1987. Las redes autonómicas-regionales tienen su primer ejemplo en Andalucía, siendo también muy importante en Cataluña. La única coordinación real y efectiva se produce en las redes de los museos pertenecientes a un mismo ayuntamiento en localidades de tamaño medio. Es aquí donde más a fondo se trabaja compartiendo recursos técnicos y empleando mecanismos unidos de promoción, por ello el estudio de las redes locales es esencial en este ámbito. Para acabar, se hace un estudio sobre esta cuestión en el ámbito internacional, ya que quizás sea este el apartado donde peor funciona. Más allá de pretendidas síntesis de modelos y de los supuestos beneficios que ofrecen, la realidad es tenazmente impermeable a los buenos deseos. En el territorio español existen múltiples redes que funcionan de forma independiente, sin ninguna relación entre ellas. La efectividad de la colaboración suele quedar en papel mojado y no va más allá de la unidad de gestión de las administraciones. El celo por uniformizar y someter a los centros a criterios establecidos desde instancias superiores evidencia escasa flexibilidad, lo que desmotiva a los titulares de los museos. Habría que tomar como referencia el caso de Portugal, ya que en un primer momento se dedicó a elaborar un censo y contactar con centros museísticos para dibujar el panorama real de los museos portugueses. El modelo óptimo sería un organismo técnico que coordinara las iniciativas propuestas a los museos integrantes de una red desde una óptica en la que primara la colaboración. Se debería potenciar la relación entre los museos dentro de un marco que no limite los principios fundacionales ni las líneas directrices de las instituciones.
Resumen realizado por José María Amate Sánchez