Muestra ex libris
Muestra de ex libris en la Sala de las Musas de la Biblioteca
El Diccionario de la Lengua de la Real Academia define a los ex libris como la “cédula que se pega al reverso de la tapa de los libros en la cual consta el nombre del dueño o el de la biblioteca a la que pertenece el libro”. Algunos autores extienden la denominación de ex libris a aquellas marcas que forman parte integrante del libro: desde los super-libris, generalmente escudos o monogramas, que se estampaban ricamente dorados sobre las encuadernaciones de los libros antiguos, las marcas del impresor y las filigranas del papel, hasta los pequeños sellos, utilizados sobre todo en bibliotecas públicas. Pero el ex libris considerado “artístico” es ese trozo de papel, de formato generalmente rectangular, donde se graba, para después adherirlo al libro, desde un sencillo monograma hasta las más acabadas composiciones.
En un principio siendo las bibliotecas más nutridas las de los nobles y durante el predominio de las monarquías, el ex libris más común es el heráldico. Con el paso del tiempo y el desarrollo del arte del grabado y de la imprenta se utilizarán diseños artísticos que muestran los gustos y tendencias de sus poseedores o de los artistas que bajo una cierta idea se encargan de su elaboración. Por otra parte, el desarrollo de la técnica, el avance de los procedimientos de impresión y la invención de nuevos sistemas traen como consecuencia un amplio desarrollo de las artes. Del grabado en madera, que será originalmente el inicio de las ilustraciones, se pasará al predominio del grabado en metal, en cobre o en acero, y de ahí a la litografía y otras técnicas que se suceden una tras otra.
En España la afición de coleccionar ex libris surge con más arraigo en Cataluña a mediados del siglo XIX, momento en el que comienzan a formarse, durante años de intercambio y correspondencia y con gran paciencia por parte de sus propietarios, importantes colecciones.
Entre los principales temas tratados en los ex libris figuran los heráldicos, los infantiles, animales, paisajes, desnudos, humorísticos, macabros, religiosos, profesiones (médicos, abogados, editores, etc.) y cervantinos.
La Biblioteca Nacional adquirió en 1968 y 1969 las colecciones de los señores Porter, de Concepción Montsalvatje, heredera del conocido coleccionista Joseph Monsalvatje de Barcelona, y de Sáenz Fernández Casariego, de Madrid que, junto a una pequeña representación de ex libris ya existente, formaron la importante colección integrada en el fondo del Servicio de Dibujos y Grabados.
Los ex libris, tan antiguos como el libro mismo e inseparables de la historia de éste, tienen un interés e importancia insospechados. Las colecciones que alberga la Biblioteca Nacional son de gran valor por la cantidad y calidad de sus ejemplares, por la distinta procedencia de sus propietarios, por la diversidad de los procedimientos de estampación en ellos empleados y por la variedad de los temas tratados.
Destacan por su interés histórico los pertenecientes a la Casa Real de España. Una pieza importantísima es el ex libris grabado por Goya para Jovellanos, un aguafuerte ejecutado entre 1780 y 1798. Además de Francisco Goya hay muchos artistas españoles, algunos de ellos excelentes grabadores, que se dedican al mundo del ex libris como José Triadó, Alejandro de Riquer, Ricardo Opisso, Joaquín Renart, Ramón Casals y Vernis, Cayetano Cornet, Luis García Falgás, Lorenzo Brunet, Antonio de Guezala, Apeles Mestres, etc. Una pequeña selección de esta colección se muestra en la escogida exposición instalada en una de las vitrinas de la Sala de las Musas con motivo del Día del Libro desde el 10 de abril hasta el 4 de mayo.