Recuerdos del tiempo viejo

José Zorrilla, “A la memoria del joven literato D. Mariano José de Larra”, Poesías

Madrid: Imp. de José María Repullés, 1939, tomo 1      2/59228 V.1

“(...) Entonces, de en medio de nosotros, y como si saliera de bajo aquel sepulcro, vimos brotar y aparecer un joven, casi un niño, para todos desconocido..." Alzó su pálido semblante, clavó en aquella tumba y en el cielo una mirada sublime, y dejando oír una voz que por primera vez sonaba en nuestros oídos, leyó en cortados y trélulos acentos los versos que van insertos en la página primera de esta colección, y que el Sr. Roca tuvo que arrancar de su mano, porque, desfallecido a la fuerza de su emoción, el mismo autor no pudo concluirlos. Nuestro asombro fue igual a nuestro entusiasmo; y así que supimos el nombre del dichoso mortal que tan nuevas y celestiales armonías nos había hecho escuchar, saludamos al nuevo bardo con la admiración religiosa de que aun estábamos, poseídos, bendijimos a la Providencia que tan ostensiblemente hacía aparecer un genio sobre la tumba de otro, y los mismos que en fúnebre pompa habíamos conducido al ilustre Larra a la mansión de los muertos, salimos de aquel recinto llevando a un triunfo a otro poeta al mundo de los vivos y proclamando con entusiasmo el nombre de Zorrilla". (Nicomedes Pastor Díaz, Prólogo a José Zorrilla, Poesías, Madrid: Imprenta de don José María Repullés, 1840, tomo I, pp.III-VII).